on el curso 23/24 cerramos el
programa PROA+, iniciado en el último
trimestre del curso 20/21 en plena pandemia. Ese primer curso fue especialmente duro: a la ventilación cruzada, las mascarillas en el aula y los confinamientos puntuales de alumnado y profesorado se sumaron las consecuencias de la crisis pandémica y unos efectos emocionales devastadores. La desigualdad de partida era evidente y las medidas que tomábamos hasta ese momento ya no eran suficientes; la nueva situación exigía medidas excepcionales y para llevarlas a cabo necesitábamos apoyo, formación y financiación.
En ese momento, la Administración asturiana plantea la oportunidad de participar en el PROA+ y desde el inicio lo vimos como una oportunidad de compensar el impacto del confinamiento y mejorar así nuestra intervención educativa.
Entrar en el programa supuso un análisis para comprender la realidad del centro y su alumnado y reflexionar sobre las barreras que pueden manifestarse en forma de actitudes, prácticas sociales, emocionales, circunstancias materiales, económicas, etc para reestructurar el centro según las necesidades del alumnado, poder ser un medio eficaz para combatir actitudes discriminatorias reduciendo la exclusión y contribuyendo a conseguir una sociedad inclusiva. Lo que en un principio planteamos como una forma de conseguir financiación se convirtió en un aliciente para repensar las actuaciones que veníamos realizando e iniciar otras nuevas.
El programa proporcionó apoyo adicional con refuerzo educativo, nos obligó a reestructurar las tutorías personalizadas y recursos económicos adicionales que nos permitieron organizar la entrega de desayunos saludables, la financiación de extraescolares o la implementación de actuaciones ya realizadas en el Club de lectura. Nos exigió profundizar en el plan de inclusión y en el de igualdad, entre otros.
Además del apoyo académico y económico, PROA+ incluye componentes de orientación y apoyo psicológico; así, la ampliación de una orientadora a media jornada permitió una mejor atención al alumnado y la formación en educación emocional fue la base para la elaboración del Plan de Educación Emocional.
El impacto del PROA+ en el IES Pravia ha sido profundo y multifacético, mejorando tanto el rendimiento académico como el bienestar emocional del alumnado, y no hubiera sido posible sin la implicación de la mayor parte del profesorado y el apoyo constante del equipo directivo. La reducción del abandono escolar, el apoyo emocional, la formación del profesorado y el trabajo en equipo son aspectos clave que han contribuido al éxito del programa en este centro. La experiencia del PROA+ demuestra cómo una intervención bien diseñada y ejecutada puede transformar la educación y ofrecer a todo el alumnado una oportunidad justa para alcanzar su máximo potencial.
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